Archive for octubre, 2010

Cómo hacer de la muerte una fiesta

Desde pequeños vemos la muerte como un ser oscuro y tenebroso al que debemos temer. Al margen de las creencias espirituales la muerte es el fin. La nada. Esa sombra que queda tras la partida de un ser amado. La soledad perpetua que nos condena a no ver y a no oír. Es el enemigo común de los seres humanos, contra el que casi todos queremos luchar y que solo unos cuantos anhelan. Es ese ente tan odiado que nos hace llorar hasta enloquecer porque somos conscientes de que no hay después. De niños caracterizamos la muerte con su guadaña y su traje negro, pero con el paso del tiempo comprendemos que más que un ser es un sentir. Cuando comienzan a morir los abuelos de tus amigos eres consciente de que te puede pasar también. Luego tenemos hijos, mueren los padres y la vida continúa entre el olvido y la resignación. Para morir solo hace falta haber nacido. Y moriremos todos, algunos individual y otros colectivamente, pero todos estamos destinados al camposanto. O al crematorio.

En México la muerte se celebra con música y festines. En muchos hogares tradicionales se pone un altar en el que se rinde tributo a los seres que han partido. Velas, calaveras de azúcar, fruta, panes, papel picado y flores, muchas flores. Todo se mezcla con un gusto exquisito para homenajear a los difuntos. En el altar se incluyen los platos favoritos del difunto, así como aquellas cosas mundanas que solía disfrutar: tequila, tabaco, ron, música.

Se trata de una tradición milenaria (de origen maya o azteca, no lo sé con precisión) que se basa en la creencia de que en estas fechas los espíritus se asoman al mundo material para disfrutar de las delicias que se les ofrenda.

En Galicia la celebración recibe el nombre de samaín y tiene origen celta aunque comparte algunas similitudes con el halloween como el uso de velas, disfraces y calabazas.

Sin importar el nombre o el lugar, el tributo a la muerte es un pretexto más para disfrutar de las sonrisas de los pequeños.

 ¿Cómo lo celebras en tu casa?

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La respuesta a la «respuesta» de El Mundo

No es que esperara una disculpa ni mucho menos. No se pueden pedir peras al olmo. Pero la respuesta de El Mundo a las miles de personas que criticaron abiertamente su ofensivo reportaje sobre lactancia materna no es que no sea insuficiente, es que no es una respuesta. Y por si fuera poco vuelven a publicar la polémica imagen de la madre vaca. Usan dos valiosas planas de un periódico nacional para limitarse a defender su postura y la de la redactora. Lo peligroso es que sigan convencidos de que el de la semana pasada es un escrito completo y objetivo. Solo hay que leerlo completo para darnos cuenta de que posee datos falsos, no comprobados. Además publican las palabras de Amparo Rubiales, que llama a las defensoras de la lactancia Talibanes de la teta. Creo que fue una estrategia, una forma de poner en boca de otra persona lo que muchos de ellos mismos piensan. Acto seguido tildan de extremistas los comentarios de la ex diputada socialista y transcriben extractos de algunas de las cartas recibidas. Sigo firme en mi postura: cada mujer es libre de decidir si amamanta o no. 

Muchas de las que se refugian asegurando que se sienten presionadas por la sociedad para dar teta lo hacen solo porque en el fondo se sienten culpables. Mala cosa. Si quieres dar el biberón hazlo, que no pasa nada, te lo aseguro. La fórmula láctea ni es mortal, ni es veneno, pero tampoco hace que los niños sean mas altos (entiendes Carmen Machado). Yo misma use la fórmula  cuando mi hija ya no quiso más pecho. Alimentar con biberón a un bebé no te hace mala madre ni mala persona. Lo que hace que una persona sea una mierda (según la quinta definición de la Rae) es usar un medio de comunicación tan importante para criticar a un grupo de mujeres que solo buscan lo mejor para sus hijos

Si alguien quiere desperdiciar 15 minutos de su vida -como me sucedió a mi- pueden leer aquí lo que publica El Mundo el 24/10/10

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De «madres vaca» y periodistas fatuas

Cuando revisaba la prensa on line y me topé con el titular de portada del magazine del periódico El Mundo no me lo podía creer. Entré a leer el reportaje y ya de plano me quedé de piedra. Instintivamente me conecté a Facebook porque imaginé que esto no podía pasar desapercibido para muchas mujeres que conozco y me topé con un grupo que había sido creado para protestar por semejante insolencia. Les cuento, el suplemento dominical del mundo tituló su portada: « Madre o vaca»,  acompañándola con una composición gráfica de una mujer con piel de vaca y un bebé en brazos.

El reportaje principal del Magazine, publicado a 5 páginas el 17 de octubre y firmado por Carmen Machado, pretende (solo pretende porque no lo consigue) dar a conocer diversos puntos de vista sobre la lactancia materna. Sin embargo, omite cualquier rastro de objetividad titulando de una forma ofensiva e insultante para cualquier mujer con dos tetas. ¿Es que amamantar a un hijo te convierte en vaca? ¿Es que la periodista que escribió el reportaje ignora que los seres humanos somos mamíferos y por tanto mamamos, y que no es la vaca el único animal que da leche para alimentar a sus crías? ¿Es que esa chica no tiene tetas? ¿Ni cerebro?

Soy firme defensora de los derechos del niño y de su bienestar. No me gusta caer en los grotescos extremos en los que se ofende a una mujer porque no quiere amamantar, creo en el libre albedrío y en que cada una debe eligir lo que es mejor para ella y para su bebé. De ahí que los comentarios en los que se agrede a las madres no lactantes también me avergüenzan, pero de eso a tolerar que se atente contra las mujeres que defiende la lactancia materna y que optan por alimentarlos de la forma más natural que existe me resulta increíble.

No podemos permitir que se atente ya no contra un derecho universal, como es la alimentación primitiva de los humanos, sino contra una de ley de la naturaleza, que para eso son las glándulas mamarias, pero es que aún hay imbéciles que piensan que las tetas son únicamente para el gozo y disfrute de los hombres y/o de otras mujeres. Que ya está bien hombre, que no es posible que una publicación tan popular haya permitido semejante error. En verdad que escribo todo esto desde mi más visceral instinto pero es que leer tantas incongruencias juntas, y encima un domingo.

No sé como esta chica llamada Carmen Machado imagina que era el mundo del ser humano siglos atrás, cuando aún no había fórmulas lácteas para alimentar a los bebés. Cierto que cita a expertos como Carlos González, cierto que pidió la opinión de una representante de la liga de la leche, pero enfocó claramente el reportaje hacia una postura, desde mi punto de vista, equivocada y ofensiva. Pone información que no está bien contrastada porque es bien sabido que las molestias del pecho tienen solución así como un agarre equivocado del pezón y todas esas cosas que ella cita como desventajas de la lactancia materna.

Luego empaqueta dentro del reportaje una serie de contras que enumero a continuación con su respectiva réplica que para eso este es mi blog y puedo escribir lo que se me de la gana:

«Puede acarrear problemas de salud como pechos obstruidos, pezones agrietados, candidiasis y mastitis» → Vale, pero ni es en todos los casos ni son situaciones que no puedan ser tratadas adecuadamente por el especialista.

 «La madre lactante debe ingerir 500 calorías extras al día, porque la producción de leche implica un mayor esfuerzo metabólico y la mujer debe llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas y ácido fólico» → No se de dónde sacó lo de las 500 calorías, pero que yo sepa los médicos no sugieren comer más para lactar. De hecho la leche se produce sin problema aún cuando la mujer coma menos cantidad de la recomendada, o es que acaso esta periodista de El Mundo no ha visto nunca a una mujer de las zonas más pobres de África, desnutrida y con la teta de fuera alimentando a sus hijos para que no mueran de hambre? ¿Se atrevería esta chica, Carmen, a decirle cara a cara a una de estas mujeres que no amamanten a sus hijos si no comen 500 calorías más? Y otra cosa, desde cuando la alimentación completa, equilibrada y vitaminada es perjudicial como para que ponga este pretexto como una desventaja de la lactancia?

«Puede ser difícil compaginar la lactancia y la vida laboral» → Eso seguro, pero aún así hay mujeres que aplican el «engorroso proceso» de congelar su leche para amamantar a sus hijos. Esto es gusto de cada una, si quieres amamantar bien y si no, déjalo, pero basta ya de ofender y criticar a las demás por sus decisiones.

Y aún hay más, en el reportaje la redactora cita a una abogada llamada Laura Falcón quien tiene la teoría de que las campañas pro lactancia son «una estrategia para mandar a las mujeres a casa», según ella se pusieron de moda al finalizar la segunda guerra mundial y ahora, como el mundo está en crisis,  se promueva la leche materna para que las mujeres se queden en casa y no trabajen. Pero eso no es todo, la abogada asegura que las campañas pro lactancia «son completamente falsas» y que «después de un siglo de utilización de la leche artificial vemos que donde se creó y se empezó a usar, en Estados Unidos y en el norte de Europa, los niños están sanísimos y alcanzan una altura mayor que los del sur». Si ahora va a resultar que la fórmula láctea ayuda a que los bebés sean más altos. Es que esto es surrealista.

En fin, que el reportaje (lo pueden leer aquí) no tiene pérdida, no sé para que se molestaron en agregar la opinión de Carlos González si al final lo citan en dos líneas. Felicidades Carmen, mujeres como tú son las que cambiarán el mundo. Eso, tú a lo tuyo, a olvidarte de la objetividad y plasmar en un periódico lo que te parece a ti que es mejor. Pedazo de periodista, vamos.

Actualización 19/10/10 -> Se han creado otros grupos de Facebook para protestar contra el reportaje de El Mundo.

Actualización 20/10/10 -> Otras blogueras que han protestado:

La era de las madres vaca, en Amor maternal

Soy una mamá humana, por eso doy leche humana, en Tenemos tetas

Vaca no, mamífera sí, en Una maternidad diferente

Que tal mamá y vaca, en Me crecen los enanos

La madre vaca de Pedro J, en Curiosidades desde la izquierda

Mamás a secas, en Ser mamás

¿Madre vaca? Madre lactante, en Nace una mamá

Polémica sobre la lactancia materna, en Blog bebés

¿Me está llamando vaca a mí?, en A cuestas con la vida

 El Mundo de Pedro J. ofende a las mujeres, en Blog político

 

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Con una gota de Betadine

Sucedió como ocurre con cualquier raspón: la peque corría y tropezó. La rodilla comenzó a sangrar mientras ella lloraba inconsolablemente. La tomé entre mis brazos y la llevé a la habitación intentando calmarla con mis palabras. La senté en la cama y le dije que dentro de muy poquito tiempo le iba a dejar de doler. Ella confió en mi y se quedó en silencio, observándome. A mi me temblaba un poco la mano mientras limpiaba la herida con Betadine. De repente me dijo:«Mami ya no me duele, eres maga».

Mientras yo me sentía satisfecha de mi valiente actuación la niña no paraba de decirlo:«Mami eres maga, ya no me duele, eres maga, mami, como una doctora».

Lo repitió un par de veces más y después apoyó la cabeza en la almohada y se durmió.  Mi superego, mi ego y yo, sonreímos juntas mientras la veíamos respirar.

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Un ejército de imbéciles

Como a todos la noticia me dejó helada. Trascendió el pasado sábado, en Paderne (A Coruña). Un hombre (por llamarle de alguna manera) incendió el vehículo en el que estaba su hijo de 14 meses para vengarse de la madre. Él escapó de las llamas y dejó al pequeño solo,  atado a su silla. Los vecinos de la zona describieron el hallazgo como dantesco: «Era como un muñeco».

La naturaleza puede ser muy sabia pero aún no es capaz de impedir que un imbécil pueda reproducirse. Según publica hoy La Voz de Galicia, el parricida confesó la noche del crimen. «Fui yo, matadme», dijo, como si la muerte pudiera saldar el horrendo crimen. No merece morir porque la muerte es el fin. Y un imbécil como él debería pagar lo que ha hecho pero en cómodos plazos, alargando el sufrimiento infinitamente.

Me estremezco al pensar en todos esos imbéciles que vagan por el mundo lastimando a los más débiles. Algunos llevan sotana y aprovechan su poder para abusar de ingenuas criaturas cuya vida queda marcada para siempre. Otros visten traje y corbata, y parecen importantes, pero cogen un avión para ir a un lugar de los denominados exóticos y pagan por los servicios sexuales de un menor. Muchos se esconden detrás del anonimato de un nick para atacar a sus víctimas en su propia casa a través de Internet. El de Paderne le prendió fuego a un niño que además era su hijo.

Esta mañana vi en un noticiero las crueles imágenes en las que otro par de imbéciles se divertían a costa de su pequeño. Una pareja de Nebraska (EE.UU.) disfrutaba  pegando a su hijo en la pared con cinta adhesiva. Y lo hacían, según dijeron, por diversión. ¿A qué tipo de bestia le resulta divertido ver a un menor desesperado intentando liberarse de un castigo impuesto por sus propios padres?

Nadie puede detener a este ejército de imbéciles ni evitar que se reproduzcan. Seguiremos leyendo con impotencia historias como estas, mientras imaginamos en secreto lo que haríamos si los culpables cayeran en nuestras manos.

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