Archive for marzo, 2010

Reflexiones filosóficas de una niña de 2 años

Muchas veces la curiosidad de Montse me supera por completo. A punto de cumplir 2 años, la niña descubre diariamente el mundo y no se corta un pelo al preguntarme esas cosas cotidianas que despiertan su curiosidad.

Durante la celebración de una misa (con motivo de un bautizo exprés que ya les postearé después) la peque preguntó a todo pulmón: Mami, ¿a qué hora viene Jesús?

En otra ocasión la hemana de mi padre le regaló unas zapatillas de andar por casa de esas mullidas que incluyen algún animalito de peluche. Cuando mi hermana vio las pantunflas le dijo a Montse señalando los zapatos:

– ¿Y este qué animal es? ¿Un gatito o un perrito?

La niña, tras pensarlo dos segundos contestó:

– Animal no tía Teté, son unas zapatillas, ¡¡za-pa-ti-llas!!

Mi hermana y yo nos reímos mucho y ella no entendía por qué. Seguramente pensó que su pobre tía no era capaz de diferenciar unos zapatos de felpa de un animal.

Han sido varias las preguntas de Montse que han quedado sin respuesta convincente. Esta aprendiz de madre intenta escaquearse con frases vagas ante el temor de saturarla con información. Estas son las que recuerdo ahora:

– ¿Dónde termina el cielo?

– ¿Porque la luna no habla?

– ¿Por qué no te quedas siempre conmigo?

– ¿Por qué papá no hace pis sentado?

– ¿Por qué Trotsky (nuestro perro) no usa pañal?

Sé que el largo camino de los por qué apenas empieza, así que si algunos de los visitantes que pasan por aquí sabe alguna forma de enfrentar esta etapa curiosa de los niños, les agradeceré el consejo.

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Carlos González, el defensor de la lactancia

No es George Clooney, ni siquiera Brad Pitt y tal vez no tenga el encanto peculiar de Richard Gere, pero tiene miles de seguidoras alrededor del mundo. Casi todas madres preocupadas por el bienestar de los pequeños. Admiro profundamente el trabajo de Carlos González y su calidad como pediatra y padre. Es sin duda uno de los principales defensores de la lactancia materna, la crianza natural y el colecho. Acaba de presentar su libro más reciente Entre tu pediatra y tú y por ese motivo conversó con Arancha Serrano (Veinte minutos) sobre los tópicos que tanto nos interesan. Aquí un breve extracto de la entrevista:

¿Se debe buscar a un pediatra acorde con la ideas de los padres, o cualquier pediatra es válido?
Cualquier pediatra es válido, el problema es que pedimos a los pediatras cosas que no son de su ámbito. Un pediatra es una persona que ha estudiado el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los niños. Pero nos empeñamos en preguntarle cosas que no están relacionadas con su salud: si hay que cogerle en brazos o no, dónde tiene que dormir, qué hacer si no come.

¿Hay un exceso de información de cómo ser padres?
El exceso de información nunca es malo, lo malo es la desinformación o la información incorrecta. Por eso escribí el libro Bésame mucho, porque había leído libros sobre la crianza de los hijos que no me gustaban nada y pensé en escribir sobre lo contrario para que al menos los padres tengan dónde elegir. Me daba pena y rabia ver a tantos padres cuyo su deseo era atender a su hijo pero que no se atrevían a hacerlo porque algún experto había dicho que eso estaba mal (…)

Muchas madres no disponen de tiempo. ¿Es un mito la conciliación laboral?
Soluciones mágicas no existen: no puedes estar en dos sitios a la vez. Y a nuestras abuelas por lo menos las dejaban ir a trabajar con su hijo, como siguen haciendo muchas mujeres en el mundo, que llevan al niño atado a la espalda. En esta sociedad, aunque hay empleos que se podrían hacer con un niño en brazos, como una taquillera o una empleada de Hacienda, no se permite; está mal visto.

Puedes leer en Veinte Minutos la entrevista completa. En cuanto tenga el nuevo libro les posteo la reseña. Gracias a @Januszka por el dato.

Opina: ¿Eres fan de Carlos González?

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Somníferos para bebés

¿Hasta dónde puede llegar una persona  para intentar dormir o tranquilizar a un bebé inquieto? Hoy me encontré con una noticia simplemente aterradora. Sucedió en Vigo y la publicó La Voz de Galicia, Cuatro niños de una guardería fueron ingresados por la supuesta ingestión de un sedante.

Aún se desconocen las causas que provocaron la hospitalización de los pequeños. Tampoco se sabe si el sedante se les aplicó en la escuela. Pero en cualquier caso, los padres de los menores que acuden a esta guardería -que por cierto se llama A Camelia- ya no podrán estar tranquilos. Al menos mientras se aclara esta extraña situación y se confirme si el sedante se les sumunistró en el centro educativo.

Bastante difícil resulta para un padre o una madre encontrar plaza en una guardería para dejar a los pequeños, como para que además salgan a la luz informaciones tan escabrosas como esta y nos hagan reflexionar sobre una interrogante que siempre vaga de un lado a otro en nuestro pensamiento: ¿Quién cuida de nuestros hijos?

Es bien sabido que muchos pediatras suelen recetas somníferos en bajas dosis a los bebés para que dejen dormir a sus padres. Con este tema la polémica está servida porque hay quienes defienden la postura de que los sedantes son una buena forma de que los niños duerman y eso evita, incluso, los problemas de pareja. Salvo casos excepcionales en que la salud del bebé está en riesgo, el uso de sedantes, tranquilizantes, somníferos o como se llamen, no debería ser una alternativa para lidiar con los problemas de sueño del bebé.

Opina: ¿Le darías un sedante a tu hij@?

 

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Abu Toto se fue al cielo

Esta vez el motivo de tantos días de ausencia es sumamente doloroso. El 24 de febrero falleció mi padre, uno de los seis pilares que sostienen mi vida. Durante varios días me encerré voluntariamente en un mutismo absoluto intentando aceptar su ausencia. Aún no lo consigo. Pero sé y entiendo que la vida continúa y que la muerte es para todos. Bien me lo decía mi viejo: «El único requisito para morir es estar vivo».

Con su partida deja en mí y en mi familia un vacío que no se llenará jamás. Es difícil seguir adelante sin derrumbarme a llorar cada segundo, pero he seguido el ejemplo de mi madre quien se ha mantenido fuerte y entera para darnos consuelo.

Mi madre, mis hermanos y mi esposo han sido el principal motivo para levantarme y continuar. Pero sin duda el motor que nos mueve a todos es mi hija, Montserrat. Ella ha notado la partida de su abuelo y se ha angustiado al vernos llorar. Tampoco se resigna y continúa llamándolo cada tarde para que juegue con ella. «Abu Toto, veeeen», grita la peque al pie de la escalera por la que veía bajar a su abuelo con su peculiar sonrisa. El abu no aparece y ella no entiende por qué.

«Abu Toto está en el cielo» le hemos repetido infinitamente para que  comprenda que no podrá verlo más. Ella nos escucha muy seria y mira al cielo. Cada noche, antes de dormir, me pide el móvil en el que llevo las fotos de mi padre para darle un beso de buenas noches. No se cansa de pedirme que le enseñe un vídeo en el que nieta y abuelo aparecen juntos, caminando de la mano en el jardín.

¿Cómo hablarle de la muerte a una niña de 23 meses? ¿Cómo explicarle qué significan para siempre y jamás? ¿Cómo evitar llorar cuando la abrazo y pienso que ninguna de las dos podrá estrechar nunca a ese ser maravilloso que fue mi padre? ¿Cómo aceptar que él no podrá contarle a mi hija las maravillosas anécdotas que vivió cuando fue contramaestre de un barco y recorrió los mares del mundo? ¿Cómo superar la ausencia de un hombre que vivió por y para su familia? ¿Alguien podría decirme cómo?

Es doloroso y difícil. Ella se ha hecho a la idea de que mi padre no volverá. Mira por la ventana y se despide: «Adiós abu Toto», pero el aprendiz de padre y yo sabemos que no entiende el verdadero significado de sus palabras.

Al menos me queda el consuelo que de que, segundos antes de partir, mi padre le dio un beso y un abrazo a Montse. Don Antonio murió en compañía de las dos mujeres mas importantes de su vida: su esposa y su nieta. Hasta siempre papá.

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