No es George Clooney, ni siquiera Brad Pitt y tal vez no tenga el encanto peculiar de Richard Gere, pero tiene miles de seguidoras alrededor del mundo. Casi todas madres preocupadas por el bienestar de los pequeños. Admiro profundamente el trabajo de Carlos González y su calidad como pediatra y padre. Es sin duda uno de los principales defensores de la lactancia materna, la crianza natural y el colecho. Acaba de presentar su libro más reciente Entre tu pediatra y tú y por ese motivo conversó con Arancha Serrano (Veinte minutos) sobre los tópicos que tanto nos interesan. Aquí un breve extracto de la entrevista:
¿Se debe buscar a un pediatra acorde con la ideas de los padres, o cualquier pediatra es válido?
Cualquier pediatra es válido, el problema es que pedimos a los pediatras cosas que no son de su ámbito. Un pediatra es una persona que ha estudiado el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los niños. Pero nos empeñamos en preguntarle cosas que no están relacionadas con su salud: si hay que cogerle en brazos o no, dónde tiene que dormir, qué hacer si no come.
¿Hay un exceso de información de cómo ser padres?
El exceso de información nunca es malo, lo malo es la desinformación o la información incorrecta. Por eso escribí el libro Bésame mucho, porque había leído libros sobre la crianza de los hijos que no me gustaban nada y pensé en escribir sobre lo contrario para que al menos los padres tengan dónde elegir. Me daba pena y rabia ver a tantos padres cuyo su deseo era atender a su hijo pero que no se atrevían a hacerlo porque algún experto había dicho que eso estaba mal (…)
Muchas madres no disponen de tiempo. ¿Es un mito la conciliación laboral?
Soluciones mágicas no existen: no puedes estar en dos sitios a la vez. Y a nuestras abuelas por lo menos las dejaban ir a trabajar con su hijo, como siguen haciendo muchas mujeres en el mundo, que llevan al niño atado a la espalda. En esta sociedad, aunque hay empleos que se podrían hacer con un niño en brazos, como una taquillera o una empleada de Hacienda, no se permite; está mal visto.
Puedes leer en Veinte Minutos la entrevista completa. En cuanto tenga el nuevo libro les posteo la reseña. Gracias a @Januszka por el dato.
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¿Nacerá bien? ¿Tendrá ojos y todos los dedos de sus pies? ¿Podré atenderlo como es debido? ¿Podré alimentarlo correctamente? ¿Y qué pasa con el cordón umbilical? Son tan solo algunas de las miles de dudas que surgen durante el embarazo. En esas largas noches de insomnio, a todas nos gustaría que, junto a nosotras, en vez de un esposo somnoliento que nos tranquiliza con un soso: «Anda mujer, duérmete ya que no pasa nada», estuviera una matrona, una comadrona, nuestra propia madre o algo que se le parezca.
Una de las cosas más difíciles del embarazo es la espera. No solo por el deseo de tener al bebé en nuestros brazos, sino también porque el hecho de no saber si se encuentra del todo bien -pese a lo que digan los médicos- se convierte en una obsesión maternal que nos acompaña durante toda la gestación. De ahí que surjan pesadillas y largas noches de insomnio. Después del parto, cuando constatamos que nuestro hijo está realmente sano, podemos respirar tranquilos y agradecer a Dios. Pero no todos tienen la misma suerte.
